" Pura vida, párate y respira no hay nada más que hacer..."

Y empiezo con una pregunta...

¿Cuantas veces te has parado a respirar?. Parece una pregunta muy fácil y algo tan sencillo, cotidiano y simple que ni siquiera nunca nos hemos parado a pensar. Vamos todos los días de un lado a otro, a veces corriendo, a veces caminando y cuando ya no podemos correr por que nuestro cuerpo esta cansado pues nos arrastramos.

Siempre vamos detrás de un deseo de un objetivo que nos hace tener una razón para levantarnos a comernos el mundo y eso está bien. Pero ¿Si el verdadero y único objetivo y logro de la vida es estar respirando?. ¿Es respirar contemplar ese bonito instante y seguir hasta que el reloj se pare?.

Es curioso pero ahora que hemos tenido que parar por obligación es cuando nos hemos dado cuenta de lo que verdaderamente se hecha en falta. Y curiosamente no son ni los coches, ni los euros ni esa cuenta que tenemos para darnos el próximo capricho, sino los afectos y las personas que nos dan satisfacción con las relaciones personales.

Quizás la vida no sea eso que nos inculcaron desde pequeños. Quizás la vida solo sea un mero momento en un espacio de tiempo en el cual a veces es bueno, saludable necesario pararse a respirar y darnos cuenta que no tenemos sino dos obligaciones que cumplir:

La de respirar con la máxima serenidad posible y la obligación de ser felices...


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